Colombia: ¿libertad sindical?

Sábado 17 de agosto de 2013, por Lizza Torres Salazar

La próxima semana, un grito desesperado será escuchado en toda Colombia por parte del sector agropecuario del país en consecuencia del incumplimiento del Estado para atender los problemas y necesidades reales que afligen a los colombianos. Ante esta situación, el paro nacional parece ser, por ahora, la única alternativa que tiene el sector para pedir dignidad y caminar con la frente en alto en medio de una crisis económica y social amenazante.

Desde el 19 de agosto, día festivo en el país, los cafeteros, que reclaman que no se les ha cumplido lo acordado hace meses, hasta los cacaoteros, arroceros, algodoneros, paperos y lecheros, irán a paro revelando sus profundos desacuerdos con un gobierno que tiene una deuda histórica con el campo. A éste, se le suman otros sectores del país que muestran el deterioro de la salud, educación y transporte de cada uno de los ciudadanos. Además, en respaldo, se contará con la presencia de las centrales obreras, de estudiantes, maestros, pensionados, trabajadores de la pequeña minería y artesanal, quienes también se unen al reclamo.

De esta forma, estalla, en las calles del país, la impotencia e inconformidad de productores y trabajadores organizados, desde hace años, en movimientos sindicales con el fin de defender sus derechos laborales e intereses. Infortunadamente y, como pasa a menudo en Colombia, el problema deja de ser visible cuando no hay información y, en este caso, así se demuestra con este sector: “Nadie sabe que desde el 2002 a la fecha 791 dirigentes sindicales han sido asesinados en Colombia”, según la Escuela Nacional Sindical. Colombia, alcanza a ser el país con uno de los peores índices tanto de libertad sindical como de derechos laborales y además, con un registro de casi 3.000 líderes homicidios de y trabajadores sindicalizados, dice CODHES.

Frente a este panorama, Contravía, en su episodio de este sábado y de visita con líderes del gremio cuenta qué está pasando realmente con el sindicalismo en Colombia desde su creación, la indiferencia que han sufrido bajo el estigma de guerrilleros y resalta la importancia de su fortalecimiento como pilar de sociedades democráticas.

La lucha sindical

El sindicalismo siempre ha sufrido peligro, su labor no ha sido fácil. Muchos factores aquejan el camino de su lucha: “La delincuencia, nuestras oposiciones frente al reclutamiento de niños y jóvenes en la guerra, el hecho de enseñar con libertad de cátedra (en algunas regiones del país enseñar las ciencias sociales se considera un acto subversivo con las personas de esas comunidades); por otro lado, el que el docente tenga estabilidad en condiciones no muy grandes económicamente; pero tiene cierta estabilidad y eso lo convierte en objeto de extorsiones de chantaje de vacuna y si no sede a estas formas de agresión los asesinan, y para rematar la desprotección del estado”, cuenta Senen Niño de FECODE (Federación Colombiana de Educadores) a Contravía.

Daños y consecuencias

"Hemos perdido alrededor de 80.000 trabajadores en el sector de la salud. No hay una formalidad laboral, casi el 70% del área está tercerizado con un 20% a 30%, con tendencia al 20%, que sean trabajadores de planta. Aquellos que no lo están, no tienen remuneración justa, no se pueden afiliar a una organización sindical, además, tienen que trabajar un mes gratis para que garanticen un mes de contrato. Los pocos que quedamos de planta tenemos que mantener medianamente lo que hemos logrado y aun así, nos lo quieren quitar”, dice María Doris Gonzales, presidente Sindicato Nacional Salud y Seguridad Social.
Además, continúa, “en zonas de conflicto nos convertimos en un blanco por atender a las fuerzas militares o o a grupos armados ilegales”, reitera.

El reflejo

El ex presidente Álvaro Uribe, el mismo gestor de la ley 100, implementada por una apresurada “emergencia social”, tiene mucho que ver en la crisis de la salud que hoy atraviesa el país, según la presidente del Sindees. “Uribe cerró, hace cinco años, el hospital viejo en San Andrés para abrir el hospital departamental Amor de Patria; sacó 1200 trabajadores y se los llevó a trabajar por contrato. Hoy, ese hospital no es viable, hasta el mismo actual vicepresidente dijo que si le hubiera dado la enfermedad del corazón en San Andrés se hubiera muerto porque ese hospital no tiene cardiólogo. Con este ejemplo, se puede explicar la situación de la salud y de sus trabajadores en el país. Este es el reflejo de la llaga, la que sufrimos los trabajadores y los ciudadanos", asegura.

Indiferencia mata el sindicalismo

Los líderes sindicales llevan tejiendo relaciones con los más jóvenes pese a que exista una desvinculación con el movimiento. “Los jóvenes no creen en el sindicalismo, nosotros los invitamos y no quieren saber nada, los dirigentes antiguos ya casi estamos saliendo del proceso laboral que tiene todo ser humano y queremos que sean los jóvenes quienes continúen con la labor”, finaliza Doris Gonzales (Sindees)

(Ilustración. Gloriosa victoria, Diego Rivera)

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