Crítico semestre para los defensores de DD.HH

Jueves 8 de agosto de 2013, por Lizza Torres Salazar

El 2012 no tuvo eficientes mecanismos de protección para los defensores (as) de derechos humanos del país. Este año, no es la excepción: de enero a junio, y en temas de homicidio, en total son 37 los líderes sociales asesinados, cifra que revela un aumento del 27% con respecto al mismo periodo del año pasado, según lo resalta “Héroes Anónimos”, el informe publicado por el programa “Somos Defensores”.

A pesar de la grande inversión en la nueva política de protección del Gobierno colombiano para personas en riesgo que van desde líderes indígenas, afrodescendientes, víctimas de tierras y hasta periodistas, la violencia contra este sector está en auge, catalogando estos dos últimos años en el país como los más duros para la defensa de los derechos humanos de la década.

Pero antes de comenzar a desmenuzar las alarmantes cifras de la investigación que se evidencia en el informe, debemos preguntarnos: ¿De quién realmente estamos hablando?, ¿Cómo viven, qué sienten y a qué se exponen los y las defensores de DDHH en Colombia? “Indiscutiblemente, “Somos defensores” considera que el papel de líderes comunitarios en Colombia es un ejercicio heroico porque es un trabajo que se realiza sin paga; a estos hombres y mujeres no se les reconoce un peso y lo que hacen es voluntario. También, lo hacen por necesidad: defienden sus derechos y los de sus comunidades y cuando resultan muertos, como son los 37 que aparecieron este semestre, nadie nunca los reconoce, ni les hace un monumento, ni les lleva flores; además, nadie honra públicamente a sus viudos o viudas o a los huérfanos de esos líderes que también son héroes de la patria”, dice Carlos Guevara, investigador de “Somos Defensores”.

A Colombia, un país que lleva encima una historia larga de conflicto, le resulta fundamental la labor del defensor (a) de sus derechos pues sin éstos, los procesos sociales estarán incompletos y la construcción de una sociedad democrática será una idea cada vez más lejana. Adicionalmente, el escenario donde construyen sus resistencias y renaceres no goza de las mejores condiciones y amparos, debido a ello, el espacio de protección especial para aquellos líderes “Somos Defensores” publicó 5 ejes en el informe que revelan la real situación de los defensores de DDHH que impera en el país:

Bajan las agresiones pero suben los homicidios

En comparación con el mismo periodo del año pasado, se nota una reducción del 5.6% en las agresiones contra líderes; no obstante, los homicidios incrementaron en un 27% por ciento, eso significa que la violencia física contra los defensores se disparó y que el derecho a la vida está siendo aún más vulnerado. “Identificamos 153 agresiones, pero de esas 37 son homicidios (…) En total, ocurrieron 153 agresiones individuales, discriminados en 86 amenazas, 21 atentados, 6 detenciones arbitrarias, 2 casos de uso arbitrario del sistema penal y 2 de robo de información”, menciona Carlos Guevara, representante de “Somos Defensores”. “Sin duda, estas cifras nos tienen que decir algo”, puntualiza.

¿Cómo murieron?

De acuerdo con la documentación de casos sobre agresiones a las y los defensores realizada por este programa y que además trabaja desde hace 12 años en el tema, “casi todos los homicidios se dieron entre las 4 y 8 a.m. o entre las 7 a 11 p.m. eso significa que casi siempre fueron asesinados cuando salieron de casa para ir a trabajar o cuando llegaban en las noches. Agregado a lo anterior, existe una tendencia de desaparecer casi siempre al líder y después encontrarlo en las zonas asesinado y en la mayoría de estos torturados”, dice el informe.

Lo anterior conlleva a pensar que los líderes se encontraban “desprotegidos” a cualquier hora del día, aun así, después de haber realizado con anticipación denuncias de amenazas por parte de grupos armados legales e ilegales e incluso funcionarios públicos. “De hecho, de los 37 personas asesinadas, 12 realizaron con antelación de 1 o 2 meses denuncias mediante comunicados públicos o ante la Defensoría del Pueblo, a Naciones Unidas, a la Fiscalía o a la Policía; pero finalmente lo que nosotros resaltamos es que, efectivamente, hicieron un llamado de atención sin que haya una respuesta oportuna y pronta, por parte de las autoridades”, dice Guevara.

Zonas de agresión

Chocó, la región del pacífico colombiano, encabeza la lista de los departamentos con el mayor número de amenazas individuales con 14 casos, en segundo lugar está Santander (13) y después, conforma la lista Atlántico (11), Antioquia (10), Bogotá (9), Valle del Cauca (8), Cesar (5), Caldas y Sucre (4), Caquetá (3), Nariño (2), y Cauca, Córdoba, Magdalena, Putumayo y Risaralda (1).

Te quito a lo que más te duele
Cada vez que asesinan a un defensor o lo amenazan también lo hacen a su familia o parientes cercanos. Según el informe, esto conlleva a generar una crisis emocional gigante porque muchas veces ellos sacrifican, de manera voluntaria, sus relaciones familiares por su labor.

Los responsables

El miedo a denunciar bajó. Así lo demuestra la cifra (80%) que atribuye a los paramilitares de ser los responsables de las agresiones hacia defensores en el país. “El pasado periodo los paramilitares estaban con el 26% y este año aumentó hasta el 45%. Cada vez las denuncias se hacen por canales más diversos que no necesariamente tienen que dar el rostro de los defensores pero además, esto también revela que existe una reconfiguración paramilitar en los departamentos”, dice el informe.

La protección privatizada

Sumado a lo anterior, “Somos defensores” critica, desde hace 1 año, la política de protección que se instauró mediante la creación de la Unidad de Protección. “Ha pasado más de un año y medio desde la implementación de las políticas y desde su inyección de toneladas de dinero, este año nos dimos cuenta de que la protección está en manos de ocho empresas privadas y aun así no se ven los efectos: no están construyendo hospitales, ni distribuyendo comidas. Lo que están haciendo es comprar armas, carros, chalecos”
Por su parte, el director de la Unidad de Protección, Andrés Villamizar dijo a la Revista Semana que no han matado a un solo defensor de derechos humanos que hubieran pedido protección, no obstante, y según lo dice el representante de “Somos Defensores” Carlos Guevara, el informe revela que sí existen casos de homicidios a personas que gozaban de mecanismos de protección, “eso lo único que demuestra es que la protección con armas no es la única solución y no puede ser la única, tiene que haber otras alternativas que aboguen por otro tipo de transformación en el país”, concluye.

(Ilustración: Oswaldo Guayasamin)

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